Sobre ser Community Manager

Tengo unos cuantos años dentro del periodismo digital y he hecho de todo: desde escribir para páginas webs, hacer fotos y videos, contenido para E-mail marketing, y el desarrollo de estrategias de mercadeo muy interesantes y algunos más dedicados al “lado oscuro de la fuerza”. He vendido, bastante, servicios, productos de todo tipo, gente.

Soy pirata, me gustan los torrents, tengo tiempo que no voy al cine, que no compro un CD, que con voy ni siquiera a los quemaitos de la central a comprar un juego o un programa, tengo un mega para cargar todo lo que necesito y tengo un pendrive en el bolsillo que más bien parece un adorno.

Sin embargo, la experiencia de ser Community Manager de una marca en estos tiempos me ha dado nuevos dolores de cabeza: creo que con los años uno plantea nuevas exigencias al reto que se le presenta a uno y quiere perfeccionarse en el hecho. Esto me coloca, en lo personal en una perspectiva distinta: un Community Manager debe ser el cancerbero de la marca, pero también debe aupar esa premisa que pregona Yimmi Castillo: honestidad y humildad.

Ser el que cuida la identidad digital tiene retos muy particulares. Ser quien cuida la imagen de la marca tiene muchas aristas que son obvias y otras no tan obvias. Atender a los clientes, cuidar la estética de los sitios web y las redes sociales, planificar y pulir los contenidos, establecer procesos y manuales de respuesta, ser constante, medir, planificar, explicar todo esto a tus jefes, aunque parezca chino (eso creo es lo que más desgasta) medir nuevamente y saber qué hacer con esa data que usas para medir.

Esas cosas que harto hemos discutido en miles de ocasiones hace de este trabajo la combinación perfecta de un estadista, un experto en poesía clásica, un gerente de procesos, un artista a mano alzada, un programador, un gerente de comunicaciones, y un analista de atención telefónica… ah y el publicista y el mercadólogo, todo junto.

Estoy contento con esta función desgastante porque se aprende de todo. Me siento como el handy-man, el impulsor de proyectos innovadores e inteligentes: eso rarísimo de ser el empleado de emprendimiento tecnológico de la oficina. Tiene sus errores, sus inconvenientes, las cientos de cosas que son desconocidas… sin embargo, pero esto es algo en lo que hay que aventurarse: lanzar el paracaídas y luego ir de tras para atajarlo en el aire…

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