Los seguidores

El otro día estaba conversando con la Directora de Mercadeo en la empresa que trabajo sobre nuestras redes sociales. Discutíamos los contenidos que debemos planificar para las próximas semanas y considerábamos algunas cosas con respecto a la estrategia. Debo reconocer que manejar una marca como la que estoy llevando ha sido un aprendizaje importante, pues llevar una marca de lujo, después de llevar consumo masivo, responsabilidad social y política, ha sido una experiencia novedosa. Sin embargo, después de mucho conversar vino esa pregunta fatídica que todos los manejadores de marcas como la mía tiene terror a responder: ¿y por qué tan poquitos seguidores?

Hemos conversado en el grupo Community Manager Venezuela y en nuestro blog sobre las maneras efectivas de conseguir seguidores. Sabemos que hay maneras leales y desleales para conseguirlos y en lo personal, yo las he probado todas y he tenido resultados. Sin embargo, creo que en este momento de la historia en la que usuarios somos más maduros con respecto a nuestra actitud ante los medios sociales, las empresas estamos obligadas a ser concientes con respecto a eso y tratar a nuestros usuarios con la misma madurez: es decir, nuestros seguidores son los mejores que podemos tener.

El fin de las redes sociales desde la empresa es generar conversación con esas personas que les gusta nuestra marca y convertirlos, más que un comprador potencial de nuestros productos (que es muy importante), en una persona que considere nuestra conversación relevante e importante para su vida. Imagínense hacerlo en un salón lleno de gente que conversa con los demás, donde los tragos van y vienen y la música además de buena, esta alta (asi me siento en twitter, no es una novedad). A menos que seas el anfitrión de la fiesta, lanzar un discurso en mitad de ese bochinche es casi imposible. Eres uno más de la fiesta, hay que entenderlo.

En segundo lugar, recuerdo haber leído un libro que se llama “El Zen y el Mantenimiento de Motocicletas”, que prometo volver a leer y hacerles llegar en cuanto lo recupere, y que ahora que soy un motociclista más en las calles de Caracas deseo volver a leer. Ese libro, de Robert Pirsig, tiene una de esas sacrosantas frases que estuve buscando para retomar en este texto y por suerte la conseguí: “Estamos tan de prisa siempre que nunca tenemos oportunidad de hablar. El resultado es la superficialidad, una monotonía que deja a la persona preguntando años después por lo que pasó, cuando todo se ha ido”.

Por eso creo muchísimo que es más valioso generar una conversación de valor con esos seguidores, asi sean pocos, y eso pasa con una visión de atención al cliente, con contenido atractivo, con esas cosas comunes de la vida que hacen especial la relación con tu marca. Responder oportunamente y con respeto (a menos que seas Bemboos) es además esa herramienta que puede cambiar la interacción con tus clientes y establecer un vínculo de sensatez e igualdad.

La fiesta es tuya, si bien no es el momento apropiado para dar el discurso grandilocuente, es un buen momento para saludarlos a todos, darles la mano, agradecerles que te acompañan en esta gran fiesta de las redes sociales, y que, al salir, se lleven un buen recuerdo de esta relación que se llama social media. Es cierto, vamos tan rápido que no tenemos la oportunidad de hablar como quisiéramos, pero hagamos que la sensación sea la mejor.

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