El alma digital

Salí atacado de la oficina. Molesto, hastiado, copado de preocupaciones y de aprehensiones que me rondaban la cabeza. Encendí un cigarro y le metí dos o tres caladas y me di cuenta que estaba atropellando la pobre brasa. Pensé un segundo mi actitud ante las cosas y cuando me puse el casco para irme a casa pensé: “Vas en moto, con esta actitud no vas a llegar a ninguna parte. Para ir rápido es necesario tener la cabeza puesta sobre los hombros, no en la oficina”. Respiré dos veces y encendí la moto.

El camino me entregó, como siempre se los he comentado, una visión distinta de las cosas. Tuve media hora para comprender mi manera de afrontar las cosas y repasar los hechos de manera consciente. Tomé notas mentales de aquellas cosas que no había visto cuando estaba frente al monitor y recordé todos los errores que tuve y de las cosas que no pude entrever en el momento. Llegué a la casa y tomé el cuaderno que tengo en la cajuela de la moto y tomé nota. Luego me dispuse a descansar… por ser martes, pues me dediqué a Overhoulin’, Los Carvotta, El Duo Mecánico y los programas de carros y motos en Discovery Channel.

Al día siguiente tomé mis notas en la oficina, y hediondas a gasolina, fuí acertando cada una de ellas y me dispuse a arreglarlas. En definitiva, sólo necesitaba un poco pensar las cosas y reorganizar las ideas. Mi cuaderno, cuadriculado… lleno de rayas, notas, esquemas, cuadritos, datos estadísticos, claves de miles de cosas, ofreció la luz a mis ideas.

Debo reconocer que dedicarme a la perspectiva digital y cargar un cuaderno de notas como la otrora generación puede ser una visión disímil y fuera de lugar. Todo debería estar en la nube o en el correo electrónico, pero debo reconocer que no es así. Está donde debe estar, en un papel anotado a pluma, kilométrico por cierto, y está en el cajón de la moto.

Esto se debe a una perspectiva de desarrollo muy aristotélica que tengo: los problemas que tienes pegados en las narices no los podrás ver con claridad. Alejarse de los teclados y repensar los procesos es una necesidad, pese a que tengas el alma digital.

No podemos olvidar que lo digital es un reflejo de un modelo de pensamiento que contiene una serie de elementos que se vinculan con el “modo de vida” de nuestro público y de nosotros mismos, por tanto, ese  modelo atiende a una forma de comportarse y de consumir de cada uno de ellos. Es decir: si no haces la piel con el mercado que llevas, dudo mucho que puedas satisfacerlo. Despegar las posaderas del asiento es, más que un acto justo, es una necesidad. Se los juro.

Yo creo que tengo el alma digital, pero el corazón y la cabeza necesitan oxígeno.

Prueben…

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