Me promociono, pero no me vendo

Estuve revisando el Facebook de algunos amigos. Ustedes saben, con la actitud esa que tiene uno de revisarle la vida a la gente, de quien conoce que me conoce a mí y que está haciendo con su vida, y me tocó en medio de eso, toparme con información de un amigo mío consejal de Chacao, que además estudio conmigo en el colegio, y que de paso tiene fama de histérico y furibundo opositor (eh, que yo sé que somos muchos los furibundos, podemos ser radicales en nuestras posiciones, eso no lo critico) pero me tocó ver su foto de muro  entera que decía “Liberen a Leopoldo”.

Lo pensé bien antes de escribir letra alguna. ¿Vale la pena la crítica? ¿o mejor lo redimensionamos hacia esas cosas que debemos saber cuando tenemos una personalidad pública y además una vida? Bueno… realmente las dos cosas, creo que es necesario a veces pegar duro para que la lección se aprenda, porque creo que esto es harto hablado.

En los años de comunicación política entendí que el político era un producto, así como cualquier otro… una lata de sopa Campbell, unos zapatos RS21, un Abdominazer, con una pequeña diferencia: el político, tiene familia, una casa, le gusta ir a la playa, tomarse unos wiskys, salir con los amigos, tiene ideas, ve videítos y los comparte, cree que una cosa es buena y otra no, puede ser que sea gay o les guste ir de cacería; pero a los ojos de dios y la política, es nuestro mejor producto y representa nuestra mejor marca: es lo mejor de lo mejor.

A veces cuidar una marca que camina y siente y, peor, a veces piensa, es un trabajo titánico. No es nada fácil cuidar la imagen de una persona que se pone las peores franelas que tiene para ir a una caminata a Petare, o exigirle que se tome los 50 vasitos de café que le ofrecen, o peor, que no coma sopa.

Y el internet tiene fama de insolente… siempre aparece una foto que puede echar por el caño el trabajo de una campaña completa, entonces… ¿por qué es tan difícil separar al político de la persona si Facebook que te da todas las oportunidades del mundo para que lo puedas hacer?

Yo soy de los que cree que “PEDRO CORONA: CONSEJAL” es un tipo muy distinto a Pepe o Pepito, el chamo que creció en la cuadra. Son personalidades distintas… son Facebook distintos. Vender tu imagen como político, como personalidad pública tiene una intención y una dirección, atento a un foco definido con objetivos claros (¿?), y eso es lo que debemos vender en nuestros con los Fan Page que podamos tener para promover al “sujeto” público. La madre del candidato, sus hallacas, sus fiestas con sus amigos, sus idas a la playa en tanga (por dios que lo he visto) no deben intercalarse con las fotos de las reuniones comunitarias y los actos políticos.

Más aún, no creo que un político serio que desea proyectarse, deba regalar sus espacios a otro, sea cual sea la situación en la que se encuentre. Esos espacios se cuidan con los dientes, con el alma, son propios, únicos e invendibles porque de eso depende tu imagen pública. Por eso no creo que tenga mucho sentido eso de ser el emisario de otro… así como diría algún amigo mío… “a cuenta e’ que”. Son algunas cosas que es bueno reflexionar y tomar decisiones al respecto, al final… el que maneja su imagen es el político, uno apenas es un asesor.

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