Desmitificar el internet

(notas para una dirección estratégica)

Cuando uno inicia un proyecto de mercadeo digital y lo pone en marcha pones a tu equipo, gente especializada en estas lides, a construir una idea. Mucho que planificar, muchas páginas que ver, muchos conceptos que aclarar, contenido que hay que desarrollar, mucho diseño, línea gráfica, fotos, muchas horas de problemas que resolver, cambios, cambios y más cambios.

El asunto es que no se trata de una página web y una estrategia de redes sociales. Una app para celulares, una presentación, un video o lo que se les pueda ocurrir. Estamos hablando de gente que está haciendo cosas para la gente.

El manifiesto cluetrain (tanto el viejo documento, como el nuevo) ha sido un documento muy revelador para mí, porque creo que muchos de los que trabajamos en este asunto hemos pensado en algún momento en estas cosas, sólo que esta gente lo puso en blanco y negro.

“El internet somos nosotros, conectados” es especialmente a eso que me refiero y creo que esto nos lleva a los que nos hemos entregado filosóficamente a ella a generar un cambio de pensamiento. Comprender el internet no es solo navegar en ella, saber usar el Facebook y el twitter o usar un correo electrónico: se trata de comprender que nuestra vida cambió y que la nueva era del conocimiento se construye compartiendo, convirtiendo en común todo ese saber humano; que sea el interés (y solo eso) el único límite para acceder a ello.

Para ello, debemos desmitificar al internet.

Educar es una manera, generar el interés, dar las claves para comenzar, repartir las llaves, dejarlos entrar a todos es la misión para los que deseamos que el mundo cambie… ese 3.0 que habla Kothler. Encontrar una visión transformadora es parte del trabajo de los que creemos… no es que quiera crear el evangelio digital según San Marco… pero creo que tenemos la herramienta para ponerlo en marcha.

Muchos me preguntaban el otro día con eso de aprender a programar ¿para qué? Bueno, creo que los corchetes son la base de todo. Comprender, al menos, que es lo que ocurre en la estructura del internet, hace que dejemos de ver a los programadores como dioses del olimpo. Comprender qué es lo que hace un script te abre un sinnúmero de posibilidades y te genera la conciencia de aquello de lo que puedes ser capaz de hacer frente a una computadora.

Por eso creo que para desmitificar hay que educar.

Yo estoy consciente que no somos los dueños de toda la verdad. El desarrollo de proyectos digitales está provisto de muchas aristas filosas que hay que aprender a tocar, necesita muchas competencias técnicas y es necesario planificar, crear, medir y evaluar muchas cosas para que todos los objetivos (si eso es la parte inicial de todo esto) puedan cumplirse. No podemos abarcar todo. Sin embargo, educar en lo digital es la manera de romper con las barreras del miedo.

Hoy romper el miedo es una tarea más fácil. La necesidad de comunicarnos nos ha hecho más cercanos a los procesos digitales. Cometemos muchos errores, si; pero es precisamente la necesidad de equivocarse lo que te ofrece la posibilidad de seguir avanzando, de aprender sobre la experiencia. Todo es mejorable, escalable, aprendible, entendible, comprensible, fascinante. Solo está ahí esperando.

Educar es abrir mentes (#openmind, como diría Pedro de Armas).

Pedro, el profesor de Historia universal, famoso por su manera tan atípica de darnos clase, lo decía a su manera. Abre tu mente… abre tu mente… abre tu mente. Él era el destapador, el limpiacañerias, el promotor de esa apertura en aquellos años.

“Por más que sepas lo que sabes, siempre estás aprendiendo. Que por más que sepas lo que sabes, siempre debes estar dispuesto a enseñárselo a otro”. Ese es el fundamento de todo esto. Aprendemos enseñando, enseñamos aprendiendo. Al final esto del internet  se basa en nuestra manera de relacionarnos, de esa necesidad de hacerlo más fácil. No son unos códigos, unos pixeles, unos protocolos. Es nuestra manera de alimentar nuestra alma al encontrarnos.

El internet no es nada, más bien se parece a la gravedad, y como fuerza natural nos reúne a todos. Podría seguir escribiendo ideas. Pero me están cerrando la oficina y están apagando la luz.

Sin embargo eso no me desconecta.

Se les quiere a la velocidad de Bjorndalen, con toda la banda ancha…

 Links de interés:
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Amigos en alquiler…

A partir de un texto de Toto Aguerrevere

Estoy creando un nuevo modelo de negocio: amigos de alquiler.

Debe ser el negocio del año. Después de tanta peregrinación de gente tan importante en mi vida (muchos piensan igual que yo… son demasiados) ya salir a tomarse algo con alguien se convierte en un monologo. Es más, estoy empezando a pensar que cuando un amigo te dice para tomarse algo contigo es para decirte la fulana noticia terrible: me voy.

Después de que en mis años ver el suelo del aeropuerto era una de las cosas que más me gustaba, hoy se sabe un trago amargo instragrameado, con maletas, zapatos de goma y ningún rostro que devele la tristeza sin expectativa: “me voy porque aquí no tengo futuro… quien sabe si allá”.

Por eso creo que conseguí el nicho de mercado para alquilar amigos por hora… gente seria, decente, que quiera ganarse algo de dinero y conversar, ir al cine (aunque prefiero las pelis quemadas y las cotufas de microondas), quien sabe si beberse algo. Con el tiempo, y con un buen trato, puede que haya unas amistades nuevas que no te cobren tan caro.

Debe tener un app así tipo Foursquare, que diga algo así… “estoy tomándome un café en Mokambo… alguien para conversar?” y bueno que se abran las solicitudes. Con un poco de suerte y algo de gracia, quizás la mesa se llene de gente.

Aunque creo que la cosa de la seguridad está muy complicada. Habría que inventar algo así como un API con la CICPC para que no te toque ningún tipo de delincuente. No sé, una tipa como la banda esa que captaba a sus víctimas por Instagram con sus senos redonditos y su cabellera rubia, obviamente en traje de baño.

Creo que la orientación de esta “red social” debe ser más bien dejar los amigos que se quedan en una especie de comodato. Algo colmo “Me voy, mis amigos que se quedan con estos… para que se conozcan”. Algo así como hizo una amiga de Canadá presentándome por correo a un pana, aunque le recomendé que me para la próxima me heredara una amiga, de las bonitas claro está, pero no… todas se fueron ya.

He pensado mil cosas para inventar. Pero nada se concreta, el hecho es que lo que nos quedamos estamos empezando a darnos cuenta que la gente que queremos ya no está. Y eso nos hace sumirnos en el más profundo desprecio por las discotecas, el licor y las cenas. Por salir a hacer caminatas al Ávila, o terminar en matrimonios de panas que no veras más nunca, porque su plan es hacer una “lunademiel-migración” de un sólo carajazo.

De verdad… aun no sé qué sigo haciendo aquí…

¿Será la esperanza chico?

¿Debo aprender a programar?: lo bueno y lo malo

Estuve trabajando en un sitio web que estuvimos desarrollando, muy de la mano con el programador. Fue interesante, porque tuve la oportunidad de aprender aunque sea un poco de cómo se monta un sitio web y como se pueden desarrollar los cambios en el. En definitiva no es fácil tratar de generar una plataforma “bonita” como si fuera un Powerpoint, creo que un trabajo de técnica y diseño, es un trabajo de precisión, atención al detalle, exactitud, y repaso constante de las cosas.

Eso si lo puedo hacer, pero eso de confiar en mi memoria para conocer todos los códigos posibles sin copiarme algo de otro sitio es  bastante ya. De hecho, creo que son pocos los programadores que no han copiado, pegado y reprogramado un código para que un sitio se vea correctamente. De todas maneras, ese conocimiento básico de los hechos y tener la oportunidad  de sentarte al lado de una persona con la paciencia para programar un sitio web te da una perspectiva en la vida que tiene sus pro y sus contras y creo que aquí es una buena oportunidad de destacarlos.

Bueno de saber lo que hace tu programador:

  • No te puede caer a muelas: saber los límites de los sistemas y sus herramientas es fundamental para entender lo que ocurre cuando el sujeto se sienta a descargar códigos durante días. Que te diga que se puede y que no es fundamental. Un amigo me decía, muy sabiamente “todo se puede,  siempre que haya tiempo y dinero para hacerlo”, sabio el muchacho.
  • Planificación y seguimiento del proyecto: si tu programador tiene como disciplina personal planificar primero y programar después es mucho mejor, pues así todo el trabajo previo siempre va a beneficiar al desarrollo. Eso parte desde tener los textos organizados, conocer el tamaño de las fotos, entre otras cosas. Cuando haces la revisión a profundidad, puedes hacerlo en base a la planificación, eso facilita las cosas.
  • Hacer pruebas en caliente: los navegadores tienen editores de código que te dejan hacer las pruebas en vivo y hacer las modificaciones en caliente. Así puede revisar lo que hizo, probar algunas cosas “básicas” para mejorar el sitio y sugerir los cambios. Al fin y al cabo, el que sabe lo que se quiere eres tú.
  • Cuánto tiempo, cuánto cuesta, cuánto pago: no seas miserable, ten en cuenta que por muy lindo y bien hecho que se vea algo, eso implica unas cuantas horas hombre de letras chiquiticas y pruebas infinitas. Sin embargo, hay que mantener la presión sobre el desarrollo para que salga a tiempo… ni tan tan ni muy muy, pues.
  • Con el tiempo, las cosas sencillas, las puedes hacer tu mismo: cambiar textos, links, fotos, y una que otra dimensión, será posible, después de pasar horas viendo como se hace. De verdad, si no aprendiste algo en el proceso, honestamente, eres terrible. Ten en cuenta que cuando se den cuenta que sabes hacerlo, te conviertes en un esclavo de eso… así que trata de ocultarlo estratégicamente.

Lo malo de no saber que hace tu programador:

  • Lenguajes raros, ignorancia total: CCS3, PHP, Javascript, y no sé cuantos más lenguajes existen para la programación. Es bueno saber lo básico, si tienes interés de saberlo, pues inténtalo, pero honestamente, al final, esto solo sirve para que la funcionalidad del sitio y su estética mejore. Trata de saber que hace que cosa, pero no inventes, no aprenderás asi como así.
  • Servidores, esa fantasía: debo reconocer que eso de configurar, montar, y manejar la data de un servidor, es chino para muchos de nosotros, sin embargo, creo que es algo que se aprende poco a poco. Por lo pronto, pregunta que es lo que está montando y en donde. Averigua sobre los servicios parecidos con otras empresas y evalúa su desempeño, tarde a temprano te darás cuenta que “eso” es dinero que estas invirtiendo, o gastando, según sea el caso.
  • Motores de búsqueda: Ese tema de SEO uno no lo comprende hasta que hace una búsqueda en internet y ve el desastre que eso puede generar. Por eso es tan importante que poco a poco vayas haciendo la descripción de tu sitio de acuerdo a las recomendaciones que, por ejemplo, hace Google. Documéntate un poco y haz el trabajo, y deja que el programador haga su parte. El contenido, al fin y al cabo, es tu responsabilidad. Importante: esto sirve también para la socialmedia… por eso no hay que descuidarlo.
  • Los pelones de imagen: insisto en esto porque me ocurrió con un sitio que estoy trabajando… Las imágenes son gigantescas y pesan muchísimo, por ende, el sitio descarga lento. Optimizar las imágenes desde el principio puede ser la vida o la muerte en la descarga, y eso es algo que solo el programador sabe y que si no se hace el trabajo desde el comienzo, hay que trabajar doble. Por tanto… pregunta sobre ese tema. Seguro te va a pasar y cuando hagas una revisión esto implicará al menos el 50 % de tus problemas. Yo aun estoy resolviendo esos problemas.
  • Se cayó la página… ¿y ahora?: y lo peor es que se da cuenta tu jefe cuando la está mostrando en una junta directiva. Ahí solo hay un procedimiento: llama, suplica, reza, paga y da las gracias. No hay otra.

Esto es una reflexión apenas. Pueden haber muchas cosas más y de las experiencias que han tenido me interesa conocerlas todas. Escríbanme y cuéntenme de sus experiencias llevando proyectos digitales.

Aquellas cosas que nos dejo Winamp

Ser un rebelde sin causa tiene sus precios, en especial cuando te conviertes en un tipo pirata, y como tipo pirata, uno sufre las desgracias de tener que reacomodar la música que descargas cuando no tiene la metadata, algo que tiene la música que consideran “legal”. Además de la falta de dólares, las plataformas como Itunes tienen más restricciones de las que uno quisiera y en países del tercer mundo (si tercer mundo!) hay restricciones de acceso a ciertos contenidos. Eso sin mencionar de las plataformas on line de audiostreaming como Spotify que no hacen otra cosa que faltarnos nos respetos con el mensajito que indica “currently not available in your country”: es decir, seguimos siendo parias para las plataformas musicales serias.

Por eso sigo siendo pirata, y puede que pase horas arreglando los contenidos en su carpetica, corrigiendo  los nombres de las bandas, los años, las categorías y cuanta cosa a uno se le ocurre, lamentablemente para todos nosotros los que deseamos escuchar cosas más del lado de acá, es poco el contenido que uno puede conseguir en internet. Por ejemplo, es poca la música que uno puede conseguir si uno coloca en la búsqueda de Google “cocos y melones guillermo davila mp3”.

Lo peor del caso es que reproductores gratis para la administración de tus contenidos de audio son un desastre. Yo insisto que Winamp ha sido mi reproductor de cabecera desde tiempos inmemoriables, inicialmente porque organizar la música siempre fue más fácil a través de él. Quizá tener un Ipod convirtió el manejo del Itunes algo necesario, y en ocasiones, fue lo mejorcito para manejar esa data. Tenía un motor de búsqueda para organizar la información, sin embargo, era muy común que se pelara y en ocasiones había mucha música irreconocible para él.

Pues, Si buscan por internet, todos los artículos que existen desde que el 20 de diciembre de 2013 que decidieron descontinuar al bien programado Winamp recomiendan posibles opciones para el manejo y reproducción de tu música.

Por suerte, se dice que Winamp recibió un impulso de un comprador y eso le da unos cuantos años de vida, siempre y cuando no sea de esas empresas carnívoras que lo que hacen es comerse esas iniciativas fenomenales y convertirla en una mala copia de cualquier producto propio y mal llevado. Mientras tanto, Spotify, te puedes quedar allá bien lejos,  porque de pana mis dólares no los quiero gastar en ti.

Les dejo un puñado de artículos que hablan sobre el tema

Y si quieres dejar de perder el tiempo y tener un reproductor decente, haz clic aquí.