Amigos en alquiler…

A partir de un texto de Toto Aguerrevere

Estoy creando un nuevo modelo de negocio: amigos de alquiler.

Debe ser el negocio del año. Después de tanta peregrinación de gente tan importante en mi vida (muchos piensan igual que yo… son demasiados) ya salir a tomarse algo con alguien se convierte en un monologo. Es más, estoy empezando a pensar que cuando un amigo te dice para tomarse algo contigo es para decirte la fulana noticia terrible: me voy.

Después de que en mis años ver el suelo del aeropuerto era una de las cosas que más me gustaba, hoy se sabe un trago amargo instragrameado, con maletas, zapatos de goma y ningún rostro que devele la tristeza sin expectativa: “me voy porque aquí no tengo futuro… quien sabe si allá”.

Por eso creo que conseguí el nicho de mercado para alquilar amigos por hora… gente seria, decente, que quiera ganarse algo de dinero y conversar, ir al cine (aunque prefiero las pelis quemadas y las cotufas de microondas), quien sabe si beberse algo. Con el tiempo, y con un buen trato, puede que haya unas amistades nuevas que no te cobren tan caro.

Debe tener un app así tipo Foursquare, que diga algo así… “estoy tomándome un café en Mokambo… alguien para conversar?” y bueno que se abran las solicitudes. Con un poco de suerte y algo de gracia, quizás la mesa se llene de gente.

Aunque creo que la cosa de la seguridad está muy complicada. Habría que inventar algo así como un API con la CICPC para que no te toque ningún tipo de delincuente. No sé, una tipa como la banda esa que captaba a sus víctimas por Instagram con sus senos redonditos y su cabellera rubia, obviamente en traje de baño.

Creo que la orientación de esta “red social” debe ser más bien dejar los amigos que se quedan en una especie de comodato. Algo colmo “Me voy, mis amigos que se quedan con estos… para que se conozcan”. Algo así como hizo una amiga de Canadá presentándome por correo a un pana, aunque le recomendé que me para la próxima me heredara una amiga, de las bonitas claro está, pero no… todas se fueron ya.

He pensado mil cosas para inventar. Pero nada se concreta, el hecho es que lo que nos quedamos estamos empezando a darnos cuenta que la gente que queremos ya no está. Y eso nos hace sumirnos en el más profundo desprecio por las discotecas, el licor y las cenas. Por salir a hacer caminatas al Ávila, o terminar en matrimonios de panas que no veras más nunca, porque su plan es hacer una “lunademiel-migración” de un sólo carajazo.

De verdad… aun no sé qué sigo haciendo aquí…

¿Será la esperanza chico?

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Cosas para ver: “The Internet’s Own Boy: The Story of Aaron Swartz “

Recurrentemente he escrito sobre este personaje. Para los que hacemos internet, que creemos en la libertad de uso y consumo de contenidos (todo esto gracias al internet), que creemos que esta herramienta es la que puede generar nuevos espacios de conciencia que superen las barreras que nos limitan como seres humanos, Aaron Swartz es, para mi, el ejemplo más importante de estos tiempos.

No solo se trata de las cosas que desarrolló y apoyó de manera incuestionable para el internet que tenemos hoy, es la manera en cómo pensaba que debe ser el internet, y por tanto nuestra relación como usuarios y el contenido que hay en él. Yo aun estoy mirando la pelicula ahora que estoy escribiendo esto. Pero está aqui el documental completo. Espero que les guste.

Manifiesto de la Guerrilla por el Acceso Abierto

La información es poder. Pero como todo poder, hay quienes quieren quedarse con él. Todo el patrimonio cultural y científico del mundo, publicado durante siglos en libros y diarios, continúa siendo digitalizado y guardado por un puñado de corporaciones privadas. ¿Quieres lee publicaciones acerca de los más famosos resultados de la ciencia? Necesitarás enviar grande cantidades a editoriales como Reed Elsevier.

Existen personas luchando para cambiar esto. El Movimiento para el Acceso Abierto ha luchado valientemente para asegurar que los científicos no firmen derechos de autor y en cambio se aseguren que su trabajo sea publicado en Internet, bajo términos que permitan que cualquier persona tenga acceso a este. Pero incluso en el mejor de los casos, su lucha solamente aplicará para cosas que se publiquen en el futuro. El resto, lo publicado hasta ahora, se habrá perdido.

Este es un precio demasiado alto para pagar. ¿Obligar a que académicos paguen dinero para leer el trabajo de sus colegas? ¿Digitalizar bibliotecas enteras pero solo permitir que la gente en Google las pueda leer? ¿Proveer artículos científicos a aquellos en las élites universitarias del primer mundo, pero no a niños en el sur del planeta? Es indignante e inaceptable.

"Estoy de acuerdo", muchos dicen, "pero ¿qué podemos hacer? Las compañías mantienen los derechos de autor, ganan enormes cantidades de dinero al cobrar por el acceso, y todo es perfectamente legal. No hay nada que podamos hacer para detenerlas". Pero sí hay algo que podemos hacer, algo que ya se está haciendo: podemos contraatacar.

Quienes tienen acceso a estos recursos -estudiantes, bibliotecarios, científicos- han recibido un privilegio. Pueden alimentarse de este banquete de conocimiento mientras el resto del mundo es excluido. Pero ustedes no necesitan -de hecho, moralmente, no puede- mantener este privilegio solamente para ustedes. Tienen el deber de compartirlo con el mundo. Y tienen que compartir claves con sus colegas y llenar solicitudes de descargas para sus amigos.

Mientras tanto, aquellos que han sido excluidos no esperan sin hacer nada. Han estado fisgoneando a través de agujeros y trepando cercas, liberando  información guardada por las editoriales y compartiéndola con sus amigos.

Pero todas estas acciones se quedan en la oscuridad, escondidas en el sótano. Se las llama robo o piratería, como si compartir la riqueza del conocimiento fuese el equivalente moral a saquear un barco y asesinar a su tripulación. Compartir no es inmoral: es un imperativo moral. Solo quienes están cegados por la ambición podrían rehusarse a dejar que un amigo obtenga una copia.

Las grandes corporaciones, por supuesto, están cegadas por la ambición. Las leyes bajo las cuales operan lo requieren. Sus accionistas se sublevarían si fuese menos que esto. Y los políticos que han comprado las respaldan, aprobando leyes que les conceden el poder exclusivo para decidir quiénes pueden hacer copias.

No hay justicia al cumplir leyes injustas. Es hora de salir a la luz y, siguiendo la tradición de la desobediencia civil, oponernos a este robo privado de la cultura pública.

Necesitamos tomar la información, donde quiera que esté almacenada, hacer copias y compartirlas con el mundo. Necesitamos tomar cosas que ya no tienen derechos de autor y agregarlas al archivo. Necesitamos comprar bases de datos secretas y publicarlas en la web. Necesitamos descargar publicaciones científicas y subirlas a redes de intercambio de archivos. Necesitamos combatir en la Guerrilla del Acceso Abierto.

Con suficientes de nosotros, alrededor del mundo, no solo enviaremos un mensaje firme en contra de la privatización del conocimiento. Haremos que sea una cosa del pasado.

¿Te unirás a nosotros?

Aaron Swartz

Julio de 2008, Eremo, Italia

Yo aquí Tallereando…

Otro taller de comunicación y mercadeo digital…  años después

Decidí redimensionar todo. Tenía mucho tiempo sin pensar en cómo explicaría lo que yo hago a gente que quiere hacer esto con sus cosas. Antes no medíamos, antes no jugábamos con los contenidos, antes no teníamos una estrategia, antes conocíamos menos y hacíamos nuestro esfuerzo en hacer cosas creativas, interesantes, si es posible, virales. Hoy todo es posible… si tienes la estrategia.

Cuando uno se pone a recrear lo viejo te das cuenta que las cosas han cambiado mucho, pero que todo es exactamente igual. Que las estadísticas no han cambiado mucho pero estas midiendo exactamente igual. Que estas escribiendo sobre lo mismo, diseñando sobre lo mismo, pero no exactamente igual. Que antes tenías intuición, hoy tienes métricas. ¿Qué cosas no? El mercadeo sigue siendo el mismo, con los mismos conceptos y las mismas estrategias, sólo que ahora son digitales: son muchos más datos todos los días.

Debo reconocer que quiero hacer de este proyecto algo que “destaque” entre los demás talleres, que “se posicione” entre los interesados, que el público “se sienta identificado” con las experiencias que les transmitiré y “exista engagement” con esas personas que asistirán… pero que, sobre todas las cosas, salgan de mi taller “haciendo”.

Creo que en el momento que comencé a hacer esto hace algún tiempo, consideré algunas cosas que podríamos hacer. Pensaba “me tengo que posicionar como una marca personal, y con eso, todos al final nos estamos vendiendo”, y esto es lo que finalmente estamos haciendo con nuestras redes, con nuestras marcas, con nuestro CV.

Si quieren saber más

de mi taller, pueden ingresar aquí

Conversar sobre lo digital… con otros.

Después de una conversación para la Tesis de @Yeiblanco, no había visto nada de lo que había ella plasmado en su trabajo. Primero la sorpresa de sentirme parte de una tesis (punto para Marco), segundo, la posibilidad de ser un influenciador en el área (punto para marco, aunque creo que parece un autogol), y tercero, leer las cosas que pienso sobre lo que hago y parecer que es importante (punto para Yei, al final pasó por su tamiz) hace que esto de educar sobre algo tan efímero como las redes sociales se conviera en una labor divertida, única y muy importante para uno, porque al final, sabes de que eres capaz de hacer cosas como estas.

Hoy Yei Blanco, además de ser una de esas personas con la que he construido una amistad divertida, hemos construido una conversa sobre estos temas constantemente. Podría decir que ella es “de quién estoy aprendiendo sobre el instagram y sus vericuetos”. Carolina Briceño, quien me empujó hace rato a iniciar con los talleres, es algo así como la gurú de la métrica. Yimmi Castillo es el filósofo de lo digital, así como Pascuali, pero más chiquito. Lolybel Negrín es la maestra del hacer de la socialmedia… la experiencia en pleno. Yuri Isturiz, además de ser un genio en la visión institucional de los medios sociales, es la biblia del mercadeo por télefono, y así podría desgranarme en mencionar personas, pero es que al fin y al cabo, estamos en esta gran fiesta de la conversación y muchos están jugando.

Esta “Nueva Ola”, distinta y a la de Toffler pero con las mismas aguas, trae cosas maravillosas a la costa, y lo mejor son las personas… y me cito a mí mismo… pero desde el trabajo de Yei:

“Lo más importante de las redes sociales es la posibilidad de generar vínculos emocionales entre las marcas y las personas. No necesitamos crear contenido para las redes sociales, necesitamos crear emociones. Nuestra relación con los clientes debe ser para crear lazos, y las redes sociales permiten esto de una forma maravillosa.”

Y esto es verdad para mi…

Todos estos personajes están vinculados

con Communty Manger Venezuela, si quieres sumarte

a la comunidad, Haz click aquí.

Sólo necesito Wi Fi, café y un baño limpio

Estuve pensando más en este asunto del teletrabajo. De verdad me llamo mucho la atención el nuevo modelo de negocio emprendedor donde la gente va a espacios como Impact Hub y por una cómoda cuota mensual tiene una oficina para trabajar y reunirse, además de poder hacer networking.

Yo soy uno de los sujetos con delirios terribles y no sé qué hacer de mi vida si no tengo mi computadora. Debo reconocer que además, soy un abrazaparedes que donde llega busca un enchufe (para todos mis aparatos) tanto que estoy pensando suscribirme a esa gente que lleva una celda fotoestática pegada a la espalda, a ver si así puedo tener la energía suficiente de la casa al trabajo y viceversa. Pero ese no es el punto.

Leía sobre lo serio que puede ser emprender, en especial cuando uno sabe que el esfuerzo que uno está haciendo es personalísimo. La sala de tu casa se convierte en el headquarter de muchos proyectos, y en cierto modo sabes que la casa está llena de magia cuando la gente se reúne a conversar con la computadora calentando el comedor… ¿o mejor le llamamos escritorio?

El asunto es que cuando tienes una mesa redonda en la casa (cosa que debo reconocer que es parte fundamental de esa energía) tienes todos los puntos concéntricos a esa idea que tienes latente, que la caminas, la paseas, que discutes con mucha gente, con gente que te dices que estás loco al tratar de emprender proyectos propios con el diámetro que uno sueña.

Soñar es parte del proceso. Pero lo dilema siempre ha sido como traerlo a tierra y hacerlo fluir o arder con la fuerza o la luz que merece. Eso causa mucha ansiedad, y en ese momento es cuando aparece el networking, las personas que pueden manejar tu proceso de crecimiento y llevarlo a término, o mejor, llevarlo a su mejor comienzo.

De todas maneras, es necesario que eso pase en los mejores lugares para eso, por ello me gustaría probar esos procesos que proponen espacios como el Impact Hub. Me parece una posibilidad necesa

La libertad como ideología

Que el mundo cambie no tiene nada de extraño ¿Cierto? Lo realmente complicado es que el mundo cambie y nuestro modelo de pensamiento siga siendo el mismo… ahí está el punto. Lo triste es que ese modelo de pensamiento tiene años rondando el mundo de las ideas y esa manera de pensar necesita entregarse (de la manera correcta) para que las cosas sucedan.

Eso es lo que creo que pasa con el periodismo. Los profesionales de la comunicación tenemos que estar conscientes que el modelo de producción cultural que estamos acostumbrado se está agotando y que nosotros debemos comprometernos con una realidad distinta. Nos quemamos las pestañas para ser los intérpretes de la realidad, para tener la experticia técnica y la capacidad de reproducir el mensaje de manera masiva, pero hoy, con el internet, lo masivo quedo corto con lo viral, precisamente donde está el dilema. El otro tema es de confianza y prestigio… un boicot, creo yo, autogestionado por los propios medios.

Este es otro peón caído: la institución del periodismo.

Sin embargo, creo que esta es una oportunidad de generar nuevas formas de ejercer la ciudadanía, a través de la información generada por nuevos ciudadanos honestos y conscientes, podría arriesgarme muchísimo más, pensar en la libertad como la nueva ideología. La izquierda y la derecha se han mimetizado de tal manera que hoy no sabemos que somos realmente, y quizá considerarnos dentro de estos modelos alienantes  y cansados es casi imposible, pero la libertad, la libertad de disentir, de creer, de movilizarnos y de expresar nuestras opiniones, de reunirnos con nuestros pares y dispares, de poder ir a donde queramos, de ejercer nuestro derecho ciudadano, de realizar una actividad económica lucrativa y útil a la sociedad, de criar a nuestros hijos con valores  que los lleven a creer y pensar libremente, es mucho más importante que la filiación política o status social: es creo yo, lo que debe ser el nuevo modelo de pensamiento, un modelo ético que vaya más allá de nuestra perspectiva política.

Insisto que participar como ciudadano va más allá del voto y los nuevos modelos de participación, como el periodismo ciudadano, son una de las opciones que nos va a cambiar no solo nuestra manera de ver el mundo, sino la manera en como formamos parte de él.

Aquí es donde entra el internet como parte del juego, como herramienta de la libertad de todos y cada uno de nosotros, y eso como he dicho siempre, y cito a Ben Parker (el tío del Hombre Araña) “Un gran poder, trae consigo una gran responsabilidad”.

Ya no se trata de aquella frase trillada “hay que repensar el periodismo”. Se trata de repensarnos como ciudadanos y ser parte de la construcción de modelo de participación que la sociedad necesita… y los periodistas, que somos antes ciudadanos que hombres y mujeres de medios, debemos ser parte de ese cambio.

Aunque debo reconocer, que son más las presuposiciones que las expectativas.

Pasión y odio por la imagen: Instagram… el gran dilema

Hemos discutido hartamente todo lo que podemos hacer por Facebook y por Twitter. Sin embargo ahora que aparece el Instagram quedamos todos en silencio porque no sabemos qué hacer con él. Y se los digo con conocimiento de causa: cada vez que me reúno con alguna persona para conversar sobre esos temas, resulta que no existe nada que podamos hacer para poder mantener mayor control sobre la herramienta. Es como un tomagochi. Si no estás sobre él, literalmente se muere.

No hace falta hablar con expertos para saber que el Instagram no es para personas que no están interesados en alimentar su ego. Es trabajoso, fastidioso, complicado y se convierte en una odisea de diseño. Es cuando uno se pregunta, si… tiene mucho engagement, ¡pero a costo de qué!

Si revisamos la estadísticas de cualquiera de nuestras plataformas y el engagement que ellas producen, podemos darnos cuenta que cualquier publicación que hagan por Instagram va a tener más impresiones y mayor capacidad de respuesta que cualquiera de tus redes sociales, inclusive, podría, sin ser preciso, creer que es 20 veces más que el mismo Facebook, lugar donde tenemos a todos nuestros amigos, y en el caso de una empresa, las personas que “están interesadas” en tu marca.

Pasa además algo muy particular: las publicaciones que haces en Instagram son mucho más virales que cualquier otra cuando la compartes en cualquiera de las otras redes sociales, por tanto, algo tiene de interesante su formato que hace que todo lo que publiques en ella sea contenido mágico. “Branding”, “marca”, “posicionamiento”, “presencia semiótica de la marca”, “imagen” son cosas que se me pasan por la cabeza para justificar su uso, pero atendiendo a la lógica y a la práctica, Instagram hace cosas maravillosas, pero otras… no tanto.

Si no fuera por herramientas como Iconsquare sería muy difícil monitorizar y moderar los comentarios de la herramienta, que está por demás decir que no te ofrece ninguna alerta cuando te hacen algún comentario o hacen alguna interacción, y juro por dios y mi madre, que puede que se te pase por la velocidad en la que se generan las interacciones. Puedo de dar fe de ello con bastantes tragos amargos inducidos.

Por otro lado, me parece terrible que sea imposible colocar más allá de un tag o una mención, un vínculo a tu sitio web o a algún lugar para que la gente conozca más de ti. Esto es algo serio, porque la idea de posicionar marca parte de la idea de “hacer que te conozcan”, darles algo que genere el interés necesario para promover tu marca, pero instagram no deja.

PERO…

Tengo algo que debemos reconocer de la herramienta. Alimenta el ego de muchos, el alma de otros, tiene su objetivo claro (ser móvil) y eso es una de sus ventajas cuando la usas para reconocer la existencia de un mundo que está allá fuera y quieres mostrar que lo estás disfrutándo (si muchachos, más allá de lo digital hay cosas… y hay gente que está haciéndolas sin conexión al wifi).

Hay momentos en los que creo que mucho discutimos lo técnico y poco pensamos en esas cosas que deben ser el fundamento de las redes sociales: mostrar la vida que tenemos con su mejor cuadro, su mejor luz y el mayor optimismo posible.

Creo que las personas que están usando esta herramienta como una forma de marketing personal les están funcionando maravillosamente. Porque usan la herramienta para capturar un momento, y sin filtro alguno, coloca un corazón a la marca, a un personaje o un proyecto.

Si ciertamente la herramienta tiene sus limitantes, considero que “también” ese es uno de sus encantos. Yo en particular sigo planteando mis dudas sobre ella desde el principio, sin embargo no han cambiado nada y eso ha sido la fortaleza de la herramienta. Insisto: sigue siendo una caja negra, pero eso es lo que ofrece, y eso es lo que gusta.

Mientras tanto… sigo jugando con él hasta que sepamos como entrarle, y para eso tengo a los cerebros expertos, quienes seguramente nos mostrarán lo maravillosa que es y todo lo que puedes hacer con ella… pero bueno, como dicen algunos libros “eso es parte de otra aventura, que contaremos en otra ocasión”.

Me promociono, pero no me vendo

Estuve revisando el Facebook de algunos amigos. Ustedes saben, con la actitud esa que tiene uno de revisarle la vida a la gente, de quien conoce que me conoce a mí y que está haciendo con su vida, y me tocó en medio de eso, toparme con información de un amigo mío consejal de Chacao, que además estudio conmigo en el colegio, y que de paso tiene fama de histérico y furibundo opositor (eh, que yo sé que somos muchos los furibundos, podemos ser radicales en nuestras posiciones, eso no lo critico) pero me tocó ver su foto de muro  entera que decía “Liberen a Leopoldo”.

Lo pensé bien antes de escribir letra alguna. ¿Vale la pena la crítica? ¿o mejor lo redimensionamos hacia esas cosas que debemos saber cuando tenemos una personalidad pública y además una vida? Bueno… realmente las dos cosas, creo que es necesario a veces pegar duro para que la lección se aprenda, porque creo que esto es harto hablado.

En los años de comunicación política entendí que el político era un producto, así como cualquier otro… una lata de sopa Campbell, unos zapatos RS21, un Abdominazer, con una pequeña diferencia: el político, tiene familia, una casa, le gusta ir a la playa, tomarse unos wiskys, salir con los amigos, tiene ideas, ve videítos y los comparte, cree que una cosa es buena y otra no, puede ser que sea gay o les guste ir de cacería; pero a los ojos de dios y la política, es nuestro mejor producto y representa nuestra mejor marca: es lo mejor de lo mejor.

A veces cuidar una marca que camina y siente y, peor, a veces piensa, es un trabajo titánico. No es nada fácil cuidar la imagen de una persona que se pone las peores franelas que tiene para ir a una caminata a Petare, o exigirle que se tome los 50 vasitos de café que le ofrecen, o peor, que no coma sopa.

Y el internet tiene fama de insolente… siempre aparece una foto que puede echar por el caño el trabajo de una campaña completa, entonces… ¿por qué es tan difícil separar al político de la persona si Facebook que te da todas las oportunidades del mundo para que lo puedas hacer?

Yo soy de los que cree que “PEDRO CORONA: CONSEJAL” es un tipo muy distinto a Pepe o Pepito, el chamo que creció en la cuadra. Son personalidades distintas… son Facebook distintos. Vender tu imagen como político, como personalidad pública tiene una intención y una dirección, atento a un foco definido con objetivos claros (¿?), y eso es lo que debemos vender en nuestros con los Fan Page que podamos tener para promover al “sujeto” público. La madre del candidato, sus hallacas, sus fiestas con sus amigos, sus idas a la playa en tanga (por dios que lo he visto) no deben intercalarse con las fotos de las reuniones comunitarias y los actos políticos.

Más aún, no creo que un político serio que desea proyectarse, deba regalar sus espacios a otro, sea cual sea la situación en la que se encuentre. Esos espacios se cuidan con los dientes, con el alma, son propios, únicos e invendibles porque de eso depende tu imagen pública. Por eso no creo que tenga mucho sentido eso de ser el emisario de otro… así como diría algún amigo mío… “a cuenta e’ que”. Son algunas cosas que es bueno reflexionar y tomar decisiones al respecto, al final… el que maneja su imagen es el político, uno apenas es un asesor.

Sobre la falta de respeto del Emarketing, o “esas cosas que hace El Universal”  

Una de las cosas que forma parte de esas verdades negociadas del internet tiene que ver con la honestidad y la sensatez de los mensajes, del uso justo y honesto de las bases de datos y del respeto al cliente que, por alguna razón, tuvo la confianza de entregarte su correo electrónico en una planilla de registro.

Tengo días pensando en escribir esto pues conozco de lleno el reglamento y las políticas de privacidad que tienen las empresas  que trabajan en e-marketing. En lo personal, creo que es una herramienta poderosísima y que no en balde sigue siendo una de las más importantes del mercadeo electrónico. Las cosas han cambiado mucho desde la primera vez que yo comencé en esto, y actualmente soy uno de los principales promotores de esta estrategia.

Tengo meses recibiendo correos de El Universal tratando de venderme cualquier cosa. Debo reconocer que hay cosas que valen la pena, pero solo por el hecho de que me llegue un correo que dice que es de El Universal con otra cosa, ya me desagrada. Lo peor del caso es que cuando comencé a hacer una investigación de mercado para conocer los precios de los servicios de E marketing de las empresas del sector, el universal era la más cara: es decir, ¿todo ese dinero por una publicidad que se envía a una base de datos que se registró porque quería recibir información y noticias y no cualquier otra cosa? No tiene sentido…

Creo que esto me lleva a considerar unas cuantas cosas que he hecho yo como administrador de una base de datos bien seria de clientes que con mucho respeto debo tratar, porque se tratan de las personas que confiaron o desean ser parte de la “familia” que compra mi producto.

  1. Que un correo diga “NO QUEREMOS INVADIR SU PRIVACIDAD: Usted recibe este mensaje por estar registrado en nuestro site.” No te exime de la culpa de la torta que estas poniendo: quiere decir que usas la información que te tomó años recoger y las estas malversando.
  2. Si un cliente te deja su correo para recibir información de tu marca, es para recibir información de tu marca y nada más. Por lo general yo estoy interesado en diez mil cosas, entre muchas de ellas porque son marcas que hacen muy bien su trabajo y quiero ver que están haciendo, o por mero interés personal. Sería muy desagradable que debas recibir cosas que en nada tiene que ver con la información que realmente deseas de ello, es como pedir vino y que te digan que para beberlo te tienes que tomar una birra primero…
  3. La marca es la marca, no otra cosa: imaginemos que tenemos ganas de comprar una camisa de una marca reconocida, y que al revisar bien te encuentres con que la camisa fue remarcada y le pusieron sobre la etiqueta otra… entonces ¿qué fue lo que compraste? Es como si te estuvieran robando. Mas o menos es como cuando ves que el correo dice Paula’s Café y viene de suscripcion@eluniversal.com.
  4. No es culpa de quien contrata, es la manera de prestar el servicio. Todas las empresas de emarketing solicitan un correo de salida y de entrada, es decir, El correo sale de la empresa que compra la base de datos y si hay alguna interacción con el cliente, hay un correo de entrada a donde yo puedo escribir, hacer preguntas, reclamos, lo que sea. Pero siempre sale de la empresa que contrata. Además, por el dinero que estoy pagando por el arrendamiento de una base de datos, al menos merezco el crédito de que te estoy pagando dinero.
  5. Cuando te boicotean, no es culpa de la competencia, sino de tu impertinencia. No sé si ha llegado a pasar, pero cuando tienes un boicot y todo el mundo se da de baja de tu servicio de correo por estas cosas que estamos conversando, no existe más culpables sino tu mismo. Entendemos que quieras hacer con tu base de datos un negocio, pero el modo es importante y al hacerlo mal, los resultados seguramente sean malos a corto plazo.

Finalmente a mi me llega la siguiente duda, ciertamente creo que El Universal tiene una base de datos robusta, pero, ¿qué capacidad de segmentación y de actualización tiene esa base de datos? ¿Con quién cruza los datos? ¿Qué fiable es que esa base de datos funciona y que esos correos que tienen son efectivos? ¿Cuál es la capacidad de conversión de su base de datos? ¿Cuál es la tasa de spam y de rebote de esa base de datos?.

Eso sólo para conversar largo rato en preguntas que me preocupan. Una vez en un conversatorio con Gaby Castellanos, dijo que el mercadeo digital es el reflejo de los patrones de consumo de la calle, y en este caso pasa exactamente lo mismo: eso que le gusta a la gente en la calle se refleja en las cosas que consume en lo digital, y por tanto, lo que no le gusta también tiene su espejo…

Si en una tienda te faltan el respeto, uno no compra más en esa tienda por más que necesites lo que venden, y si es posible, vas a gritar a los cuatro vientos que te trataron mal… o peor, lo colocas en Facebook.

Modo tele trabajo o “la historia de esas vacaciones que nunca fueron”

Les advierto: el día que se vayan de vacaciones, hagan lo que hagan, sabrán que en algún momento se van a conectar a resolver algún tema. No me extrañará para nada que anden paseando por las áreas públicas de un hotel paradisíaco en alguna parte del mundo con el celular, buscando una señal oprobiosa e inconstante que ofrece el recinto.

Estarán suplicando al gerente del hotel el acceso a una computadora, o en el peor de los casos, a una conexión de WI FI un poco más decente que la que tienes sólo con el fin de revisar la analítica de los 300 mil cosas que montaste en Facebook y Twitter, y que “casualmente” te dice tu jefe que no salieron. Peor aún… el evento del año de la empresa cae precisamente en esos seis días que solicitaste, y que no puedes mover porque ya compraste pasaje, hotel, comidas y demás cosas. O peor… no te imaginas la cara de ella/el cuándo le digas que te toca dedicarte una o dos horas “diarias” a eso.

Yo en lo personal, después de una experiencia como esa, sugiero algunas cositas que les voy a comentar a continuación, la mayoría a manera de chiste, pero con la salvedad que tiene esta historia triste que tenemos los que trabajamos en los medios digitales, porque para mal o para peor, estás haciendo esto porque simplemente te gusta.

  1. No busques más el WIFI, la mejor señal siempre está en donde el tipo que hace las piñas coladas: no es mentira, por alguna razón los hoteles prefieren colocar la antena en el bar, precisamente porque ahí es donde la mayoría de las personas se reúnen. Entonces, si tienes que dedicar unas horas al trabajo, por lo menos que sea con un trago en la mano.
  2. Lleva tu cargador en el coala: sé que somos la generación abraza paredes. No es necesario que tengan un Iphone o un Android, cualquier promesa de cualquiera de esos creadores de productos de la mono dependencia tecnológica es mentira. La pila no dura, mucho menos cuando estar cazando señal.
  3. Hazles saber que realmente estas de vacaciones… si puedes, hazles sentir envidia: Instagram es una maravilla para esas cosas. Atardeceres, cenas maravillosas, bebidas espirituosas que te elevan el alma, todo eso… publícalo… porque no hay nada que fortalezca más el alma que la envidia… eso si… acláralo: “Yo de vacaciones aquí, pero además trabajando”.
  4. Establece límites: hay momentos para dedicarse un rato al trabajo, pero recuerda que estas de vacaciones… que no termine tu pareja en los brazos de la masajista exótica o el salvavidas baboso. Dedícate a ti porque el resto del año eres de ellos.
  5. Usa tu cámara de fotos: la cochina co-dependencia del celular y tu, debe romperse de alguna manera. Por eso les recomiendo… al usar la cámara de fotos no botas los momentos por la borda y no estás pegado al celular. Úsalo como terapia.

Recuerda algo importante: hagas lo que hagas durante esos días, todo el trabajo que no hiciste esa semana te va a estar esperando en la oficina, exactamente igual como lo dejaste el día que te fuiste, asi que aprende a relajarte, para eso son las vacaciones.