Iconosquare y la bendita manía de amenazarnos de ceguera

Esta es la segunda vez en el año. No podemos dejar de pensar que esa empresa pretenda pasar la una de las pocas analíticas de Instagram a pago, que es creo algo compleja y limitada, pero que nos ofrece la oportunidad de visualizar de una manera coherente que es lo que sucede con nuestra cuenta de Instagram.

Lo peor del caso es que esta plataforma es una de las promotoras de una de las comunidades de Fotógrafos Móviles que existen, y últimamente han estado generando nuevas propuestas que podrían generarles la posibilidad de monetizar el servicio, sin embargo creo que la jugada no le ha salido tan bien como esperaban: entonces pues, castiguemos al pueblo.

Ellos dicen que por 2,40 al mes (¿¿¿cuáles dólares vale???) se puede tener el servicio, sin embargo, no existen alternativas, o por lo menos que yo conozca, alguna que sea usable para los que conocemos de estas lides.

¿Será que Facebook esta por sacar la suya?, porque no creo que exista otra posibilidad en este punto. Por lo general es muy común que se promuevan estas cosas en momentos cruciales, y dudo mucho que Facebook no tenga el interés de promover una analítica para la herramienta que está haciendo desastres en el mundo de la social media, y mucho menos dejar que “otros” hagan dinero con su propia herramienta cuando podrían ellos capitalizar el asunto.

La publicidad sigue siendo uno de esas lagunas en las que debemos nadar un poco para poder lograr resultados en algunos casos… pero yo sigo siendo un hippie de estas lides (José Antonio Maldonado Dixit) por querer ser orgánico por naturaleza.

Fuera de ello. No creo que exista otra posibilidad y seguramente pronto tendremos el boicot de los #igers a Iconosquare nuevamente… y quién sabe si recularán. Lo dudo.

Por otro lado creo que aquí existe una oportunidad de negocios que se presenta y posiblemente existan desarrolladores que pretendan explorar los caminos de la analítica digital de los amantes de la fotografía, y de los que hacemos publicidad y promoción. Habrá que probar, chico… Suena Interesantón.

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Pasión y odio por la imagen: Instagram… el gran dilema

Hemos discutido hartamente todo lo que podemos hacer por Facebook y por Twitter. Sin embargo ahora que aparece el Instagram quedamos todos en silencio porque no sabemos qué hacer con él. Y se los digo con conocimiento de causa: cada vez que me reúno con alguna persona para conversar sobre esos temas, resulta que no existe nada que podamos hacer para poder mantener mayor control sobre la herramienta. Es como un tomagochi. Si no estás sobre él, literalmente se muere.

No hace falta hablar con expertos para saber que el Instagram no es para personas que no están interesados en alimentar su ego. Es trabajoso, fastidioso, complicado y se convierte en una odisea de diseño. Es cuando uno se pregunta, si… tiene mucho engagement, ¡pero a costo de qué!

Si revisamos la estadísticas de cualquiera de nuestras plataformas y el engagement que ellas producen, podemos darnos cuenta que cualquier publicación que hagan por Instagram va a tener más impresiones y mayor capacidad de respuesta que cualquiera de tus redes sociales, inclusive, podría, sin ser preciso, creer que es 20 veces más que el mismo Facebook, lugar donde tenemos a todos nuestros amigos, y en el caso de una empresa, las personas que “están interesadas” en tu marca.

Pasa además algo muy particular: las publicaciones que haces en Instagram son mucho más virales que cualquier otra cuando la compartes en cualquiera de las otras redes sociales, por tanto, algo tiene de interesante su formato que hace que todo lo que publiques en ella sea contenido mágico. “Branding”, “marca”, “posicionamiento”, “presencia semiótica de la marca”, “imagen” son cosas que se me pasan por la cabeza para justificar su uso, pero atendiendo a la lógica y a la práctica, Instagram hace cosas maravillosas, pero otras… no tanto.

Si no fuera por herramientas como Iconsquare sería muy difícil monitorizar y moderar los comentarios de la herramienta, que está por demás decir que no te ofrece ninguna alerta cuando te hacen algún comentario o hacen alguna interacción, y juro por dios y mi madre, que puede que se te pase por la velocidad en la que se generan las interacciones. Puedo de dar fe de ello con bastantes tragos amargos inducidos.

Por otro lado, me parece terrible que sea imposible colocar más allá de un tag o una mención, un vínculo a tu sitio web o a algún lugar para que la gente conozca más de ti. Esto es algo serio, porque la idea de posicionar marca parte de la idea de “hacer que te conozcan”, darles algo que genere el interés necesario para promover tu marca, pero instagram no deja.

PERO…

Tengo algo que debemos reconocer de la herramienta. Alimenta el ego de muchos, el alma de otros, tiene su objetivo claro (ser móvil) y eso es una de sus ventajas cuando la usas para reconocer la existencia de un mundo que está allá fuera y quieres mostrar que lo estás disfrutándo (si muchachos, más allá de lo digital hay cosas… y hay gente que está haciéndolas sin conexión al wifi).

Hay momentos en los que creo que mucho discutimos lo técnico y poco pensamos en esas cosas que deben ser el fundamento de las redes sociales: mostrar la vida que tenemos con su mejor cuadro, su mejor luz y el mayor optimismo posible.

Creo que las personas que están usando esta herramienta como una forma de marketing personal les están funcionando maravillosamente. Porque usan la herramienta para capturar un momento, y sin filtro alguno, coloca un corazón a la marca, a un personaje o un proyecto.

Si ciertamente la herramienta tiene sus limitantes, considero que “también” ese es uno de sus encantos. Yo en particular sigo planteando mis dudas sobre ella desde el principio, sin embargo no han cambiado nada y eso ha sido la fortaleza de la herramienta. Insisto: sigue siendo una caja negra, pero eso es lo que ofrece, y eso es lo que gusta.

Mientras tanto… sigo jugando con él hasta que sepamos como entrarle, y para eso tengo a los cerebros expertos, quienes seguramente nos mostrarán lo maravillosa que es y todo lo que puedes hacer con ella… pero bueno, como dicen algunos libros “eso es parte de otra aventura, que contaremos en otra ocasión”.

Por la emoción de ser tu marca

Tuve la oportunidad de tener una entrevista para una tesis sobre medios sociales de Yei Blanco. Conversábamos sobre que necesita una marca en Instagram para tener éxito, en especial cuando se trata de restaurantes. Pasamos por lo semiótico, sobre semántica de la imagen, la construcción de su significado, para luego pasar hacia aquellos aspectos más pragmáticos: lo implicado, lo cognitivo, lo emotivo, lo discursivo, lo relacional.

Más que una conversación académica, fue una evidencia para poner en claro algunas cosas que mientras conversábamos tomaban forma, y se convertían en una estructura de pensamiento que apelaba a lo emocional, y en este caso, hacia el vínculo de el placer de comer y la experiencia social que genera esto en Instagram: “Si el amor entra por la barriga, y la comida está en Instagram, el amor entra por Instagram”.

Conclusión: no necesitamos crear contenidos, necesitamos crear emociones.

Partiendo de la misma premisa… el café con Yei estuvo bueno. Arábica como siempre nos entrega el sabor fuerte a las conversaciones triviales. Pero… ¡qué mal! Se nos olvidó la foto.

XXI

Insisto que andar en moto, como andar en Biplano, además de ser una ventaja fenomenal para llegar rápido a todos lados, genera una actitud contemplativa, genera SESO. Recordé el capítulo de El Principito donde conoce a la zorra: “¿qué es domesticar?… Es crear lazos”. Cuando llegué a la casa me dediqué a releer este texto porque es un ejemplo ideal para representar como debe ser la relación con nuestros clientes en la comunicación digital. Pero, como la intertextualidad supera la intención, Yimmi Castillo llegó con un texto que presentaba mi intención.

“Crear lazos” es lo que significa ser domesticado según Saint Exûpery. Hoy en día las marcas están llamadas a crear lazos con sus audiencias: consumidores, compradores, targets, internautas. Pero la tarea no es fácil, ni tampoco siguen funcionando las herramientas del Marketing tradicional. La manipulación y el chantaje emocional ya no convencen a un consumidor inteligente y cínico.

“Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro”. 

Considerar que esto está claro es decir poco. Conversábamos sobre la necesidad de crear situaciones que evoquen el recuerdo, que apelen a la emotividad y establezcan la conexión con el otro; no como una herramienta, sino como una forma de establecer sensaciones que se asimilen como propias, y como las relaciones se construyen y no se compran hechas (comprar seguidores no es buena idea por eso), la constancia y el respeto hace que esa doma sea, más que una conexión inmediata, una relación sustentable.

“Ya no se trata de que los profesionales del Marketing acumulemos “casos de éxito” que solo sirven para sobarnos los egos. Se trata de mantener contenta a esa Comunidad que ahora está permanentemente conectada a la marca a través de los Medios Sociales”.

 “Ser agradecido es una responsabilidad, no una actitud. El agradecimiento pasa por ser responsable de la confianza que recibes y debes ser consecuente con ello”, decía yo, haciendo referencia ante una situación personal, pero que en el camino se aprehendió como una máxima de vida. Por eso creo que cuando digo en mis consultas que no existe una perspectiva más espiritual que la de la social media, es algo que creo seriamente. Debemos agradecer a quienes nos siguen, porque en ellos nos basamos, ellos son la dirección y la guía, a ellos debemos nuestra emoción de llevar el nombre de nuestra marca a sus corazones, y debemos ser agradecidos con ellos.

“…te haces responsable de lo que has domesticado”.

Les recomiendo Yimmi Castillo, El Principito y la Lógica Digital