Yubraska, o el modelo de comunicación “estratégico” (jajaja) de la guerra económica

Estuve escuchando a Perez Pírela de “Cayendo y Corriendo” después de las elecciones, y comentó algo que me pareció muy cierto: La guerra electoral y mediática se hizo en el 2.0 en todos sus formatos y no en los medios tradicionales; algo que este gobierno y el anterior ha hecho todo lo posible de construir, destronando medios a la macha, o en su defecto, comprándolos y convirtiéndolos en parte de un conglomerado inefectivo, poco interesante, invisible para el público que después de 17 años está cansado de estar en un campaña electoral permanente: esa ventana es chirriquitica y aburrida.

La discusión está en el internet y no en posicionar hashtags con robots… eso está claro, porque los mercados son conversaciones con seres humanos, “Las conversaciones en red hacen posible el surgimiento de nuevas y poderosas formas de organización social y de intercambio de conocimientos”.

Pero no es un tema de aparato político de un conglomerado de interés partidista, se trata de una gente que tiene interés en cambiar y mejorar, y los medios digitales se han convertido en conversaciones sinceras que se van hilvanando sistemáticamente una con otra, sin necesidad de tener relación alguna: sólo es necesario que se parezca a nosotros, a lo que pasamos y sufrimos todos los días.

“Alo, alo Yusleydi, chama que estuve haciendo la cola en er Bicentenario se me formó un peo que te cagas marica con tiros y todo chama. Y yo eche a correr y cuando vorbi me colie y logre compra er pernir. Ahora me farta el harina pan palas hallacas” y así, como sabemos que eso pudo pasar en nuestro automarcado… y nos entró miedo, o coraje, o como se llame… y así votamos.

El humor ha tenido reflejos inteligentes y la falta de respeto a nuestra idiosincrasia, a nuestro gobierno, a nuestros dirigentes ineficientes e ineptos, en el internet no tiene censura y de alguna manera alivianan el peso de lo que vemos y vivimos. Cualquier esfuerzo que se presente en contra de la comunicación sincera, “suenan huecas, opacas, literalmente inhumanas”. O será así como suenan los artistas que comieron de la cuarta y ahora de la quinta cuando hacen pintas en la calle o dicen que combaten la guerra económica, ese objeto inanimado al que le echamos la culpa de todo en un videíto en YouTube.

Y qué hacemos con un mensaje de culpa, de sospecha, de guerra económica, de armas de paz… “No podemos seguir juntos si sospechamos mutuamente” dijo Elvis (Presley ¡claro esta!). Estamos interconectados, nos reímos de nosotros mismos, nos asustamos con lo que le pasa a nuestros comunes, nos preocupa que la gente no llegue a final de mes con la pastilla de la tensión o que intercambiemos pañales por Instagram. Además, veamos el aventajamiento político de los que sí están allá arriba. Estamos interconectados: el gran hermano de 1984 no es el señor estado… es la conciencia colectiva que se lee en Aporrea, La Patilla, El Estímulo, El Efecto Cocuyo, El Mostacho, el twitter de Nelson Bocaranda, Dólar Today, y recibe los mensajitos de @layubraska.

Pero esto de ser oposición y ganar no es todo: “Los mercados inteligentes encontrarán proveedores que hablen su mismo lenguaje”, no nos podemos quedar con el encanto ese de la Asamblea Nacional y convertirnos en semidioses de la política: lo principal es pertenecer al pueblo para gobernar con el pueblo… y aunque es mi humilde opinión, Henrique lo ha logrado. Leopoldo, desde la cárcel está permeando. Pero falta mucho curtirse en la calle… hay que abrir el diálogo y no sólo con cabildo de calle. Hay que desenchufar el firewall.

Creo que no es una guerra, lo que impera es el libre mercado de la comunicación. Creo que ya no valen los charlatanes de la política y sus cortinas de humo. Vale más la conversación que existe entre los que piensan, sienten y sufren la vida del venezolano, los que nos tragamos el mercado: sin guiones, sin lenguaje inflado, sin estrategias sin discurso acartonado y barato, sin promesas vanas de casas, taxis y canaimitas. “Yo lo que quiero es que se arregle esta vaina pa cómprarme yo mismo mi verga”.

La lealtad no está escrita en el color de la camisa, en qué ministerio trabajo, con aquel que as regaló cabillas y zinc para terminar la casa o si tengo aliados o conocidos que conocen al Diosdado. La lealtad es con nosotros mismos: yo quiero salir adelante, “DAME LA OPORTUNIDAD”.

He dicho mil veces que somos sujetos de opinión, todos tenemos una posición ante la realidad que vivimos y esa es nuestra forma de actuar frente a la verdad, nuestra verdad. Si los políticos no conversan y juegan como nosotros un papel en este mundo, no tienen futuro. Resulta que tenemos en nuestras manos mejores maneras de comunicarnos, de conversar, mejores herramientas que nunca en la vida, tenemos las ideas y la web no tiene censura ni reglas que las defina, salvo el propio mercado.

“Estamos despertando y conectándonos. Estamos observando. Pero no estamos esperando”.

http://www.cluetrain.com

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