Por la emoción de ser tu marca

Tuve la oportunidad de tener una entrevista para una tesis sobre medios sociales de Yei Blanco. Conversábamos sobre que necesita una marca en Instagram para tener éxito, en especial cuando se trata de restaurantes. Pasamos por lo semiótico, sobre semántica de la imagen, la construcción de su significado, para luego pasar hacia aquellos aspectos más pragmáticos: lo implicado, lo cognitivo, lo emotivo, lo discursivo, lo relacional.

Más que una conversación académica, fue una evidencia para poner en claro algunas cosas que mientras conversábamos tomaban forma, y se convertían en una estructura de pensamiento que apelaba a lo emocional, y en este caso, hacia el vínculo de el placer de comer y la experiencia social que genera esto en Instagram: “Si el amor entra por la barriga, y la comida está en Instagram, el amor entra por Instagram”.

Conclusión: no necesitamos crear contenidos, necesitamos crear emociones.

Partiendo de la misma premisa… el café con Yei estuvo bueno. Arábica como siempre nos entrega el sabor fuerte a las conversaciones triviales. Pero… ¡qué mal! Se nos olvidó la foto.

XXI

Insisto que andar en moto, como andar en Biplano, además de ser una ventaja fenomenal para llegar rápido a todos lados, genera una actitud contemplativa, genera SESO. Recordé el capítulo de El Principito donde conoce a la zorra: “¿qué es domesticar?… Es crear lazos”. Cuando llegué a la casa me dediqué a releer este texto porque es un ejemplo ideal para representar como debe ser la relación con nuestros clientes en la comunicación digital. Pero, como la intertextualidad supera la intención, Yimmi Castillo llegó con un texto que presentaba mi intención.

“Crear lazos” es lo que significa ser domesticado según Saint Exûpery. Hoy en día las marcas están llamadas a crear lazos con sus audiencias: consumidores, compradores, targets, internautas. Pero la tarea no es fácil, ni tampoco siguen funcionando las herramientas del Marketing tradicional. La manipulación y el chantaje emocional ya no convencen a un consumidor inteligente y cínico.

“Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro”. 

Considerar que esto está claro es decir poco. Conversábamos sobre la necesidad de crear situaciones que evoquen el recuerdo, que apelen a la emotividad y establezcan la conexión con el otro; no como una herramienta, sino como una forma de establecer sensaciones que se asimilen como propias, y como las relaciones se construyen y no se compran hechas (comprar seguidores no es buena idea por eso), la constancia y el respeto hace que esa doma sea, más que una conexión inmediata, una relación sustentable.

“Ya no se trata de que los profesionales del Marketing acumulemos “casos de éxito” que solo sirven para sobarnos los egos. Se trata de mantener contenta a esa Comunidad que ahora está permanentemente conectada a la marca a través de los Medios Sociales”.

 “Ser agradecido es una responsabilidad, no una actitud. El agradecimiento pasa por ser responsable de la confianza que recibes y debes ser consecuente con ello”, decía yo, haciendo referencia ante una situación personal, pero que en el camino se aprehendió como una máxima de vida. Por eso creo que cuando digo en mis consultas que no existe una perspectiva más espiritual que la de la social media, es algo que creo seriamente. Debemos agradecer a quienes nos siguen, porque en ellos nos basamos, ellos son la dirección y la guía, a ellos debemos nuestra emoción de llevar el nombre de nuestra marca a sus corazones, y debemos ser agradecidos con ellos.

“…te haces responsable de lo que has domesticado”.

Les recomiendo Yimmi Castillo, El Principito y la Lógica Digital

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Constancia: el truco especial de la Comunicación Digital

No sé si recuerdan de éste: “derecha, izquierda, abajo, arriba, A, B”. A los ocho años, este era el cannon casi ritual antes de jugar “Super Contra” en Nintendo. Pues así son las Comunicaciones Digitales: todo inicia con un truco especial que debes hacer desde el principio.

Cuando tomas una cuenta desde sus inicios, esta se convierte en un esfuerzo titánico para que todo lo que se muestra en ella tenga coherencia: se vea seria, estética y que además tenga resultado. Luego, hay que dedicarse al contenido y todo lo que tiene que ver con ello: planificar, crear campañas, ser creativo, fallar y volver a intentarlo, medir y volver a planificar, acomodar detalles de lo estético y lo estratégico, superar el desánimo y los comentarios negativos (porque no todo es magia y fantasía), y por si fuera poco, superar también aquellos comentarios que hacen algunos que trabajan contigo sobre su poca fe en tu trabajo.

Un día amanece, y como si fuera un suiche, todo cambia. Poco a poco la gente comienza a seguirte, hace comentarios y reenvía tus contenidos, pregunta cosas, y al recibir respuestas se siente agradecida por ello. Seguirás teniendo comentarios negativos y desmanes, pero tomas el coraje suficiente y afrontas este tema con sensatez: aprendes a responder a las inquietudes de los clientes y conversadores habituales. Creas modelos de trabajo, alianzas con sectores responsables y activas redes importantes para mejorar tus actividades.

Se te ocurren mejores ideas… claro, de madrugada.

En un punto importante pasa algo con lo que no te habías enfrentado nunca, empiezas a crear estrategias personales para la planificación y el monitoreo de toda la comunicación digital, y cuando esos modelos están bien asentados y comprobados, sientes que puedes compartirlo. Ese es el punto de inflexión, el momento en el que decides antes de comenzar el juego ir a “select” y colocar el modo experto.

Poner a prueba tus estrategias de planificación y monitoreo son fundamentales para seguir avanzando. Compartirlo con otros es fundamental para que esta práctica tenga éxito, porque así nuestro aprendizaje es bidireccional y plantea nuevas perspectivas de crecimiento, y por que uno de los fundamentos de nuestro trabajo es compartir, porque esa es la energía de la comunicación digital. Esta es una de las cosas que hace de la práctica del social media un ejercicio de repetición, de fallo y acomodo, de éxitos y no tan éxitos.

Por estas razones, cuando converso con los muchachos que asesoro en el tema de comunicaciones digitales, insisto en el tema de no temer a equivocarse: el truco es la constancia.